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Así somos. ¿Y que?
No somos exactamente
unos tipos ejemplares,
un modelo a seguir,
ni nos interesa serlo,
los ejemplos nos parecieron siempre
aburridos,
Obscenos.
A nosotros nos gusta bailar
a nuestro modo,
con pasión,
con desenfreno
sin la mas mínima cuota
de vergüenza,
de recato.
Nada nos divierte mas
que cantar en banda
por las noches,
por las calles,
por las dudas.
Nuestros amigos son groseros,
a tal punto que jamás
disfrazaron su alma,
ni le pusieron precio
a los afectos,
a los abrazos.
Insultamos a la noche,
la rompemos a patadas
y la volvemos a armar
a nuestro antojo,
mas linda,
mas decente,
mas vivible.
La emborrachamos,
la sacamos a pasear
por esta ciudad
que le inventamos
y le hacemos el amor
hasta que desaparece.
Pero ella siempre vuelve
a buscarnos,
a nosotros,
que jamás fuimos ejemplos,
ni modelos,
que jamás le mentimos.
A nosotros,
los groseros
desamados,
los por suerte
impresentables...
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